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El proceso hacia el éxito PDF Imprimir E-Mail


Por Obispo Rene Peñalba

Image “Supongamos que alguno de ustedes quiere construir una torre. ¿Acaso no se sienta primero a calcular el costo, para ver si tiene suficiente dinero para terminarla? Si echa los cimientos y no puede terminarla, todos los que la vean comenzaran a burlarse de el, y dirán: “Este hombre ya no pudo terminar lo que comenzó a construir”. (Lucas 14:28-30)


Lo que este pasaje presenta en esencia, es el cuadro del individuo en su camino y proceso hacia el éxito. Y como podemos ver, todo camino hacia la meta deseada debe incluir plan, proceso, ciertos pasos que seguir y algunos riesgos previsibles que se debe asumir con cautela.

Factores que afrontar en el proceso hacia el éxito

EL FACTOR “PRUEBA”

Este factor, inobjetable e inevitable por cierto, significa y tiene que ver con que, en su momento, verás sometido a examen riguroso y adverso, aquello que te propusiste hacer o lograr. Tu visión, así como tus métodos, por seguro, serán sometidos a dificultosa prueba. Y cuando esté sucediendo, no te desalientes, ya que es parte del proceso mismo. ¡Un proyecto y una visión que no experimentan el fuego de la prueba, carecen de verdadero significado! Entonces, esto es algo que hay que presupuestar de antemano y algo que hay que incluir en todo emprendimiento. Sin embargo, en todos los casos es y será así: Cuando alguien logra sobrepasar la prueba de su proyecto, tiene prácticamente el éxito total asegurado.

EL FACTOR “COSTOS Y RIESGOS”

También, te enfrentarás a los costos y riesgos, propios de toda labor y misión. ¡En toda empresa hay riesgos! Y quien no quiera enfrentar riesgos, mejor que no realice emprendimientos, ya que son parte del camino y la jornada. Los costos son la inversión de fe y de sacrificio que reclama todo asunto importante, ya que nada o casi nada sucede solo porque sí, o por casualidad; al contrario, las cosas suceden más bien por causalidad, y eso tiene un costo. Los riesgos son las condiciones que se tienen en contra, las amenazas y todo aquello en contra, que se mueve de manera aleatoria alrededor de nuestros proyectos de vida. ¡Ningún plan debiera de carecer del renglón de contingencia “en caso de”! Esto equivale a manejar el factor costos y riesgos.

EL FACTOR “CAUSA Y EFECTO”

Algo seguro además, es que te enfrentarás a la ley Causa y Efecto. Esto tiene que ver con la relación inquebrantable entre origen y resultado. En la práctica siempre nos tocará encontrar que no todos los efectos serán los deseados y planeados. Ello, deberá conducirte a los necesarios ajustes, correcciones y modificaciones, sin necesariamente tener que renunciar a tu plan original. El factor Causa y Efecto, debe recordarnos todo el tiempo que somos responsables directos de cuidar que el proceso hacia el éxito no se vea debilitado por asuntos que, al inicio, miramos con ingenuidad y poco discernimiento; y si sucedió de esa manera, entonces, a corregir lo que falta y lo que viene en camino.

ImageEL FACTOR ”OPINIÓN AJENA”

Algo más que te enfrentarás, que en ninguna manera es gratificante, pero que debe ser tomado en cuenta, no por razones de ego, sino de testimonio de vida, es la opinión y escrutinio de las personas alrededor. ¡Eso, por lo general, duele, molesta, repugna! ¿Qué tienen que ver los demás en lo mío? Aparentemente nada; sin embargo Jesús lo tomó en cuenta y lo consideró como factor decisivo y determinante en la realización exitosa de un emprendimiento. Y lo cierto es que todos tenemos “público” observando nuestras acciones y gestión, ¡todos lo tenemos, nos guste o no! Resulta un tanto cruel tener que aceptar esto como parte integral del proceso rumbo al éxito, pero es absolutamente necesario. La razón de tener que considerarlo, es que la opinión ajena incide sobre nuestro ánimo y conducta. La favorable opinión ajena, parece ser parte del éxito mismo.

EL FACTOR “CONVICCIÓN PROPIA”

Tendrás que hacer germinar tu convicción. Esto es requisito básico en todo lo que hagas en la vida. Convicción, es el andamiaje que sostienen tu expectativa, tu visión o tu plan, y ésta, se verá amenazada durante el proceso. Es entonces, cuando tendrás que mantenerte firme, como fiel creyente de lo que eres y de lo que esperas, hasta que veas su plena realización. El término “convicción”, se deriva de “convicto”; y un convicto es alguien que está tras el enrejado de una cárcel. Pues bien, la convicción es precisamente eso: Estar tras las rejas de una idea, de un pensamiento o de una visión, sin salir de allí. ¡La convicción es refugio seguro en los procesos de vida!

¿QUÉ SE DEBE CUIDAR EN EL PROCESO HACIA EL ÉXITO?

El proceso hacia el éxito no es algo casual; por el contrario, requiere cierta conducta sistemática y de saber velar por ese proceso de manera sensata y prudente. A continuación algunos de los aspectos que cuidar en ese proceso.

VIGILACIA Y MONITOREO

Tendrás que vigilar y monitorear. ¿Qué es esto? Mantenerte en constante supervisión de todo lo que está pasando. Hay quienes saben echar a andar un proyecto, pero no son tan buenos dando seguimiento. Con esto tiene que ver la vigilancia y el monitoreo, los que te indicarán cuando, como y cuanto te estás manteniendo cerca o alejando del plan maestro o del plan original. En ocasiones, por estar demasiado concentrados en determinados aspectos, es fácil perder de vista la idea original. El monitoreo, entonces, resulta vital en el proceso. Algo que he notado es que muchos, tiran esta responsabilidad, bajo el lema ingenuo aquel de que “Si la idea es de Dios, prosperará”. Pero, la idea puede ser totalmente inspirada por Dios y provenir de Su voluntad para nosotros, y de todas formas, echarla a perder en el camino. ¿No fue Saúl ungido como rey por instrucción directa de Dios? No obstante, el mismo Saúl se encargó de echar a perder ese proyecto de iniciativa divina.

PERCEPCIÓN Y CORRECTA LECTURA

Esto, es un claro derivado de lo anterior. No es posible hacer buena vigilancia y monitoreo, sin que ello implique una correcta lectura de los acontecimientos y una percepción habilidosa. Esto tiene que ver con saber interpretar las aparentes dificultades, y aun, las etapas de espera que surgen. A veces son simplemente “pausas de Dios”, y no necesariamente problemas de oposición o adversidad. Hay que contar con que, en ocasiones, Dios mismo nos fuerza a detener el paso, para mostrarnos algo que no hemos visto, para enseñarnos algo que no hemos aprendido y que resulta vital en esa etapa del proceso, o simplemente para trabajar un poco con nuestras vidas.

¡De allí la importancia de la “buena lectura” de lo que va aconteciendo! Tenemos que saber cuándo adjudicar algo a Dios, cuando al enemigo y cuando a las circunstancias humanas.

NO HACER MÁS DE LO NECESARIO

Deberás además cuidarte, de no caer en la pretensión de “ayudar a Dios” en el proceso. Recuerda cuan mal les fue a aquellos individuos que, al ver tropezar los bueyes que llevaban el arca de Dios, metieron sus manos para ayudar, lo se les contó como un serio error y equivocación. Así sucede con algunos intentos –bien intencionados- de hacer algo que Dios no nos ha pedido. Suelo llamar a esto en mis charlas: “Hacer algo para Dios, sin Dios”.

 

 

 

 



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