La renovación efectiva de la Iglesia está puesta en marcha. La luz del amor de Dios debe iluminarnos para que se efectúe algo realmente nuevo. Por eso es necesario que seamos una luz en las tinieblas, luminares de su amor en el mundo por el cual Cristo dio su vida.
La pregunta que nos hace el Espíritu Santo hoy es, si nosotros, los cristianos de hoy, estamos "brillando ante la gente"
Es triste ver en la actualidad que muy fácilmente, nos atraen luces falsas o dioses falsos que nos distraen de "ver aquella luz verdadera" por ejemplo: La luz del dinero y las posesiones. El que ve esta luz, se siente seguro, está alegre, tranquilo, como si se hallara en el paraíso, sin embargo, cuando esta luz se va desvaneciendo, comienza a vacilar, desesperarse, a dudar, como si no tuviera ninguna salida. La segunda luz es la de las obras, la fama y el prestigio. La tercera luz es el poder, sin embargo; todas tienen algo en común: su final es vacío decepción y ruina.
En el transcurso del tiempo los seres humanos, la Iglesia misma, se ha expuesto a este tipo de resplandores, galanteando y utilizándolos y nadie puede negarlo. Estas tres luces son unas de tantas que se convierten en luces falsas cuando se les coloca por encima de "la luz verdadera" que es Jesús.
Por esto cada uno de nosotros, necesita la luz que transforma nuestras mentes y corazones. Esta luz que viene a iluminar nuestras vidas, de tal manera que podemos arder del amor de Dios. Creer en Dios significa al mismo tiempo creer en la renovación de la Iglesia y de mi vida. Y porque Él actúa en nosotros, no se puede apagar.
No se puede creer en el Dios poderoso de la Biblia y al mismo tiempo quejarse y llorar todo el tiempo. Cuando Dios está obrando en nosotros y estamos atentos a su mensaje, no podemos seguir siendo los mismos y seguir viviendo más o menos. Si esto pasa, es señal de que algo anda mal.
Cuando Dios entra en nuestra vida produce una experiencia viva, su luz crea nuevas expectativas, renueva nuestro pensamiento, nuestro corazón. Así es como quiere Dios ayudarnos para que hallemos la alegría en Él. Viviendo en la luz de su amor.
Y un amor así, nos dice Mt 5:14-16, no puede permanecer oculto, apagado o debajo de un almud. Tiene que ser evidente, puesta sobre el candelero para que ilumine las vidas de muchos. ES TIEMPO DE SER LUZ.
Bendiciones
El Apóstol como rendidor de cuentas
HERMOSOS LOS MATERIALES SON UNA BENDICION!!!!!!
Conociendo tu Punto Límite
Saludos Pastor - Que Dios le bendiga Pastor.Lei su mensa...
María Magdalena: Un Liderazgo Apostólico
Maria Magdalena - Muy edificante! me ha tocado predicar&n...
Conociendo tu Punto Límite
impresionante..... - que super mensaje... que Dios soga b...
Avivamiento Profético
avivamiento profetico - gracias por este mns es lo que es...